¿Qué hacer ante un CÓLICO RENAL? Tomar o no tomar líquido

Más de un 12 % de la población sufrirá un Cólico Renal durante su vida. Y se estima que frente a un episodio la recurrencia es del 50 %.
Las piedras en el riñón a menudo no causan ningún síntoma, siendo hallazgos frecuentes en estudios de rutina. Sin embargo, cuando migran por el uréter con el objetivo de ser eliminadas, provocan un bloqueo del flujo de orina con la consiguiente dilatación del riñón y la aparición de un dolor característico llamado cólico renal. 
Habitualmente ocurre de noche y muchas veces en lugares poco propicios para una consulta médica rápida. Frente a esto es muy importante saber que conducta tomar ya que un cólico renal suele ser tan doloroso, que muchos lo asimilan a los dolores de parto, llegando a “arrodillarse ante él”. Es frecuente que se asocie a nauseas y vómitos. 
Los objetivos del tratamiento son establecer un buen control del dolor, y conservar al máximo la función renal suprimiendo o aliviando los efectos de la obstrucción ureteral. Ante él se deben realizar 3 cosas: 

HIDRATACIÓN, FLUIDOS Y DIURÉTICOS: Parecería razonable pensar que a una persona con un cólico renal agudo se le debe aumentar la producción urinaria (beber mucho líquido, uso de diuréticos o sueros por vía endovenosa). PERO la evidencia científica concluye que estas medidas no son recomendables. Es clara la recomendación de evitar una excesiva sobrehidratación durante la fase aguda del cólico renal, que provocaría un aumento de los síntomas y un riesgo potencial de rotura del riñón por aumento de presión frente a la obstrucción. 

CALOR LOCAL: Es eficaz para disminuir el dolor. Es una medida efectiva y fácil de aliviar del dolor, y útil como tratamiento complementario en el cuadro agudo.

ANALGÉSICOS: Existe una amplia variedad de fármacos, dosis y vías de administración. Ibuprofeno, Naproxeno y Diclofenac aportan una potente analgesia y antiinflamatoria con baja incidencia de efectos adversos.

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